Querido Dios...


/ Historia recomendada para mayores de 13 años / 

Querido Dios:

En las pocas veces que fui a la iglesia, me dijeron que tú creaste el mar. ¿Es cierto? Porque si lo es, debo reconocerte que te quedó hermoso. Si este será mi último momento en este mundo, me alegra que sea aquí.

Perdona si tardo un poco en expresarme. Las cuerdas de mis piernas me están comenzando a lastimar. Tuve que atarlas muy fuerte, porque en el otro extremo de cada una de ellas, está amarrada una gran piedra. Dios… estoy tan cerca. Estoy sentada en lo alto del peñasco, y sería tan fácil empujar estas dos piedras hacia el mar, haciendo que su peso jale mis piernas junto a ellas, y que mi cuerpo se hunda en el fondo del océano sin que haya manera posible de salvar mi alma.

¿Debo hacerlo, Dios?

Ni siquiera sé si me estás escuchando… Dicen que amas a todos, pero no sé si me amas a mí. Mi madre dice que no. Al parecer, tú no amas a las ladronas, ni a las asesinas, ni a las lesbianas… y yo soy todo eso.

Pero, ¿qué querías que hiciera? Por favor, no dejes que mis lágrimas te distraigan. Escúchame. La pequeña Isabel no tenía nada de comida, y me partía el corazón ver cómo le decía a cada rato a su mamá que tenía mucha hambre, y que le diera algo, aunque fueran frijolitos.

Era muy sencillo meterse al supermercado y tomar toda esa comida. Las cámaras no servían, y la cajera siempre estaba hipnotizada por su celular. Fueron varios meses así. Jamás creí que podrían atraparme, y mucho menos que me fueran a humillar así, frente a todo el pueblo… Te juro que pensaba pagar todo algún día. Te juro que sólo lo hice por la pobrecita de Isabel.

Y además, está Julieta. Yo la quise mucho, y tú lo sabes. Oh, Dios mío, ¿cuántas noches recé por ella? Tú eres testigo de lo importante que era para mí. Yo sólo buscaba darle lo mejor… Me partí el lomo tanto tiempo trabajando en el mercado, intentando ahorrar poco a poco para poder conseguir un lugar donde vivir juntas, en alguna ciudad mejor…

¿Cómo crees que me sentí cuando estaba repartiendo aquel pedido y la vi con otra? Se me partió el alma… Carajo, en serio se me partió. Y yo no pretendía matar a esa extraña, pero tú mejor que nadie conoces mi temperamento. Sólo quería darle una lección. Por eso la seguí, y cuando estuvo sola, me le lancé encima… y cuando su cuello estaba entre mis manos y el color ya desaparecía de su rostro, lo consideré. No lo hice, pero por un momento la idea pasó por mi mente. Pensé en matarla. Hubiera sido capaz. No sé tú, pero desde entonces yo me digo que eso es lo mismo que ser una asesina.

Pero es que yo en serio la quería, Señor… Mírame, no puedo hablar de ella sin sollozar. Aunque, como ya dije, quién sabe si a ti te importe esto. Mi madre dice que no puedes quererme, porque tenía novia en lugar de novio. Pero, ¿tan cruel eres? ¿En serio puedes decirme que mi pecado fue amar?

Siempre me consideré una buena mujer. En mi mente, siempre hice todo con tal de que las personas que yo quería estuvieran bien. Jamás lastimé a nadie… Bueno, nunca con intención, nunca de la nada… Pero parece que todo fue en vano, pues aquí estoy hoy, con el pueblo entero considerándome una ratera, con una denuncia por intento de asesinato, y sin un lugar donde dormir porque mi madre dice que soy una abominación.

Y si esa es la vida que me espera, Dios mío, yo no la quiero…

¿Estás ahí? Demuéstramelo… Por favor. Te lo ruego, soy muy débil…

Dame una señal, porque la desesperación me está consumiendo.

Dame una señal, porque intento convencerme de que estás ahí.

Dame una señal, porque mi mano está sobre la piedra y sólo es cuestión de empujarla.

Dios mío, por favor…

Dame una señal…

…porque me voy.

Imagen: mariusz kluzniak en Flickr

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4 comentarios:

  1. Es hermoso, me has puesto la piel de gallina. De verdad me encanta muchísimo. <3 <3 <3

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  2. Wow! Me has dejado con la lágrima aflorando, con un nudo en el estómago. Lamentablemente, la historia que hoy nos cuentas, tan cruda y sincera, es en parte la vida real. Los putos (con perdón) prejuicios hacen llevar a la gente a la soledad, a la locura y a veces a un punto de no retorno. Y espero que a esa gente, como tu personaje de esta historia, tenga un Dios que le escuche, ya que a su pesar, no pueda tener otra madre.
    BEsos.

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  3. Un relato hermoso, me ha gustado el final, te ha quedado muy dramático.

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