El sonido de las olas


Cada mañana me despertaba el sonido de las olas. Usted me las lanzaba, y éstas se estremecían frente a la orilla, frente a mí. Sabía que me gustaba, así que repetía esa operación todos los días. Me hacía feliz.
Sin embargo, poco a poco noté que cada vez usted me daba menos olas. Intentaba disimularlo, pero yo sentía la diferencia. Llegó el día en que el agua quedó quieta, tranquila, sin interés en mí. Y en ese momento, supe que era hora de buscar otros mares.

Imagen: Tony Hisgett en Flickr

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3 comentarios:

  1. Me gusta el sonido de las olas, así que me ha encantado tu entrada de hoy.
    BEsotes!!!

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  2. Me gusta cómo en tantas palabras logras transmitir tanto.

    Saludos.

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